Juan Bautista Gaona Corti
JUAN BAUTISTA GAONA CORTI Un paraguayo olvidado (x)
Toda una generación de paraguayos dejó lo mejor de su vida en las calcinadas arenas del desierto chaqueño, durante la guerra paraguayo-boliviana. Así también, muchos otros compatriotas ofrecieron lo mejor de su condición en bien de la patria en peligro, y cuyos nombres van apagándose bajo el manto del olvido. Uno de ellos es el de don Juan Bautista Gaona, sin cuyo aporte, tal vez otro hubiera sido el resultado del conflicto.
Don Juan Bautista Gaona Corti, hacia 1950.
Jóvenes vidas -muchos, casi niños-, fueron arrancadas de sus hogares, de las aulas de los centros de enseñanza, de las fábricas y oficinas, de las chacras y demás centros de producción, para ser enviadas como carne de cañón, movilizadas ante el peligro de ver reducida la geografía nacional a menos de la mitad de lo que considerábamos nuestro.Allá, en la línea de combate, durante la guerra del Chaco, aquellos jóvenes y adultos tuvieron que soportar el constante peligro de caer abatidos por las balas enemigas, o por las enfermedades; y a causa de los estragos del enemigo común de paraguayos y bolivianos: la sed.Pero muchos también fueron los compatriotas que en otros ámbitos pelearon y colaboraron con la defensa nacional. Qué hubiera sido de los combatientes de primera línea sin el denodado esfuerzo de la retaguardia: los troperos, los choferes, los médicos y cirujanos; los radiooperadores, la Marina de Guerra, los Arsenales, la Junta Nacional de Auxilio, los poceros de Fragnaud, los zapadores, las mujeres que empuñaron el arado y roturaron la tierra para producir alimentos para los combatientes... En fin, todo un país abocado a la defensa nacional.La guerra se peleó en los más diversos ángulos. Desde 1879 se venía luchando en el campo diplomático. Esa otra guerra continuó a lo largo de los tres años de la contienda, y sólo quedó zanjado en julio de 1938, cuando se firmó el tratado definitivo de paz y límites con Bolivia. En esta batalla diplomática destaca el nombre de don Vicente Rivarola Bogarín, quien consiguió, por medio de sus gestiones y relacionamiento, atraer hacia el Paraguay la simpatía de un gobierno que mucho hizo -aun a costa de su publicitada neutralidad-, por la defensa del Chaco.
Una foto familiar (segunda fila, primero a la izquierda) con sus padres, el expresidente Juan Bautista Gaona Figueredo y su madre Regina Corti (centro) y sus numerosos hermanos.
Pero las gestiones de Rivarola no hubieran tenido éxito sin el aporte de otras personas de buena voluntad, como fue el caso de alguien a quien sus compatriotas ni siquiera recordamos: don Juan Bautista Gaona (h).Necesidades financierasEn varios momentos de aquellos tres años de conflicto armado, las necesidades financieras del Gobierno paraguayo llegaron a ser desesperantes. Para buscar una solución a esta situación, el representante diplomático paraguayo en Buenos Aires, doctor Vicente Rivarola realizó gestiones ante varias entidades financieras argentinas, pero en un primer momento fracasaron sus esfuerzos. Decepcionado, pero no desalentado, el doctor Rivarola empezó sus diligencias ante distintos dignatarios del gobierno argentino, incluyendo al propio presidente de la Nación, general Agustín P. Justo."En mis entrevistas y conversaciones frecuentes con el presidente general Justo -escribió en sus "Memorias Diplomáticas"- hacíale presente invariablemente mis angustiosas preocupaciones por obtener un préstamo, o préstamos de dinero a mi país, con qué poder hacer frente a los gastos cada vez mayores de la guerra, pidiéndole su apoyo e interés por el asunto".Estas gestiones resultaron en las recomendaciones del mandatario argentino, de realizar gestiones con miembros del Directorio del Banco de la Nación Argentina. Los créditos argentinosEl presidente Justo había anunciado a uno de los miembros, la preocupación del diplomático paraguayo. Esas exhaustivas negociaciones llevaron a Rivarola a conseguir un préstamo de cinco millones de pesos argentinos para el Paraguay.Pero había un inconveniente. Por sus estatutos, el Banco de la Nación Argentina no podía otorgar un préstamo a gobiernos extranjeros y mucho menos, por las reglas de neutralidad, podía hacerlo a un país en guerra.
Vehículos utilizados durante la guerra del Chaco.
Para acceder a dicho préstamo había que buscarse un medio idóneo: conseguir que una empresa particular, relacionada por medio de sus intereses con el Paraguay, concertara la operación de préstamo con el Gobierno paraguayo, quien otorgaría la garantía, "bajo condiciones de percepción de impuestos y de servicio del bono o bonos que se determinarían. La empresa acreedora descontaría la operación en un banco de esta plaza (argentina) y este redescontaría en el de la Nación".Según Rivarola, "tanto el banco que hace el descuento como el de la Nación que redescuenta, aceptaría la condición de que no se exigiría al deudor (el Gobierno paraguayo), una amortización mayor que el producido de la garantía, una vez hecho el pago de intereses. Quiere decir que la deuda será a un plazo que corresponda al producido de la garantía y que, por lo tanto, la empresa prestamista no será sino una simple intermediaria". Utilizando esos procedimientos se consiguió el empréstito. Una de las empresas y personas que estuvieron involucradas fue la empresa Compañía Argentina de Navegación (Nicolás Mihanovich) Ltda., a la que debía concederse un préstamo de 500.000 pesos m/argentina. Este crédito debía ser usado al "solo efecto de cobrarse los fletes que le adeude el Gobierno paraguayo por transporte", desde la fecha de la concesión del crédito. Por este medio, el problema de pago por fletes a dicha empresa, estaría solucionado.
Ministro Vicente Rivarola.
Numerosas fueron las dificultades con que tropezaron las gestiones de Rivarola, "no precisamente por falta de buena voluntad de parte de los funcionarios, sino por lo difícil que se presenta rodearlas de todas las apariencias de legalidad", pues las mismas se trataban más de operaciones de buena voluntad que de operaciones "en concepto estrictamente comercial".Un paraguayo de leyDe todas estas gestiones, el único que estaba al tanto, fuera del presidente argentino y algunos funcionarios de su gobierno, era un compatriota muy bien posicionado en la sociedad bonaerense, don Juan Bautista Gaona, hijo del ex presidente homónimo, que gobernó el Paraguay entre 1904 y 1905.Con él, Rivarola consideró diversos aspectos del asunto y, cuando con cierto recelo, le preguntó si no podría ser él la persona que quisiera prestarse para la operación dentro de las condiciones planteadas, el señor Gaona le contestó: "Nuestro país necesita ser ayudado en la cruenta lucha en que está empeñado en los actuales momentos, y si los paraguayos no lo hacemos en primer término ¿quién o quiénes otros lo harían? Cuentas con mi aceptación y puedes, desde ya, tomar las providencias del caso para la realización de la operación en las formas que halles más convenientes para nuestro país".
Presidente argentino Agustín Pedro Justo.
El señor Gaona (h), se desempeñaba como cónsul general del Paraguay en Buenos Aires. De él recuerda Rivarola en sus "Memorias Diplomáticas": "fue durante la guerra del Chaco cuando se vio y se pudo apreciar en todo su inmenso valor el amor sin límites de este paraguayo excepcional al suelo en que naciera que, silenciosamente, sin aspavientos patrioteros y sin ningún exhibicionismo había puesto su firma al pie de una obligación de un millón de pesos m/argentina, gravando su crédito personal, para acudir en ayuda de su patria en momentos graves y peligrosos, quizás para su misma existencia, desde que nadie que tuviera alguna conciencia de esos peligros podía dejar de abrigar serios temores por la suerte del Paraguay, entonces. No sé de ningún otro paraguayo de posición ni ningún extranjero enriquecido en el Paraguay, haya hecho, ni se haya ofrecido a hacer por él, entonces, cosa semejante".Finiquitada la operación de un millón -de los cinco millones puestos a disposición del Paraguay-, el Gobierno nacional autorizó al señor Rivarola a contratar dicho empréstito, el 5 de octubre de 1933. El préstamo de 1.000.000 de pesos m/argentina, aprobado por decreto del 14 de noviembre del mismo año, se realizó de la siguiente manera: el señor Gaona firmó un pagaré por dicha suma a la orden del banco El Hogar Argentino al plazo de ciento ochenta días renovable y al interés del 6% anual, por un lado, y el Gobierno paraguayo, por otro, suscribió con él un contrato de préstamo, por dicha suma, por el cual se le comprometía en garantía el producido de los impuestos de importación al trigo y la harina, y cuya garantía debía transferir Gaona a favor del banco El Hogar Argentino. El pagaré del señor Gaona a favor de dicha entidad bancaria, era redescontado por el Banco de la Nación Argentina, sin ningún recargo de interés.Otras gestionesLa operación con la compañía Mihanovich quedó estancada a causa de algunas indiscreciones que se filtraron. La Compañía Americana de Luz y Tracción (CALT), del ingeniero Juan Carosio, fue otra de las empresas involucradas en estas operaciones crediticias de la banca argentina a favor del Gobierno paraguayo. A dicha empresa, el banco El Hogar Argentino otorgó, en las mismas condiciones que se otorgó al señor Gaona, 500.000 pesos argentinos que debían ser redescontados por el Banco de la Nación Argentina.Iguales gestiones, en iguales condiciones y monto (500.000 pesos argentinos) se concretaron con La Industrial Paraguaya.
La ayuda financiera fue vital para la adquisición de armamentos y municiones.
Embargo contra el ParaguayLa declaratoria de país agresor con que la Sociedad de las Naciones calificó al Paraguay, tuvo como consecuencia el embargo de armas contra nuestro país.En consecuencia, las necesidades creadas por la guerra llevaron al Paraguay a mayores requerimientos financieros, poniendo en peligro las operaciones militares en el frente de batalla, por lo que el doctor Rivarola impulsó nuevas gestiones ante el Gobierno argentino.El presidente Justo expresó al presidente del Banco de la Nación Argentina, la necesidad de ver la manera de dar una ayuda financiera al Paraguay. Para concretar la operación de ayuda, Rivarola recurrió, por sugerencia del presidente Justo, al Ministerio de Hacienda argentino, consiguiendo obtener del gobierno argentino un total de 6.000.000 de pesos m/argentina (incluidos los préstamos anteriores), que con el beneficio realizado en cambios, totalizaban 6.626.072 pesos m/argentina, alrededor de 2.200.000 de dólares americanos de la época.Por otra parte, las gestiones de Rivarola ante el gobierno argentino dieron por resultado el envío al Paraguay de armas, municiones y combustibles, facilitados por el Ministerio de Guerra del vecino país.En fin, numerosas fueron las formas en que el Gobierno argentino ayudó al Paraguay, pero ello no hubiera sido posible sin el concurso de empresas y personas de buena voluntad, como lo fue don Juan Bautista Gaona, a quien, como retribución, el gobierno del presidente Alfredo Stroessner le secuestró su pasaporte diplomático. Ingratitudes, que le llaman... Poco tiempo después, el 14 de septiembre de 1954, fallecía en Buenos Aires.
Luis Verón
(x) Del diario ABC COL0R (Revista), 18 de abril de 2004 (Asunción, Paraguay)
Elodia Casal Ribeiro de Gaona
La casa de los Gaona - Casal Ribeiro
(Campichuelo)
Enrique Agustín José Alberto Algorta Scremini
Enrique Agustín José Alberto Algorta Scremini
Juan Bautista Gaona Figueredo
Enrique Algorta Scremini y María Angélica Gaona de Algorta








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